Jabón artesanal de la abuela

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Descripción

Quienes lo hemos probado sabemos que es uno de los mejores inventos que existen para la limpieza del hogar, la ropa, etc., gracias a su gran poder desengrasante. Pero muchas personas que nunca lo han utilizado me preguntan “¿Y esto cómo se usa?”. Lo cual es lógico, pues viviendo en una sociedad en la que encontramos miles de productos de limpieza diferentes, uno para cada cosa (que si para la vajilla, que si para suelos, que si superficies, ropa, baño, cocina…) parece mentira que con una simple pastilla de jabón podamos cubrir todas estas necesidades.
Pero sí, de hecho eso es lo que ha hecho el ser humano durante siglos y siglos, antes de que existiera un tal Mr. Proper o de que cierto mayordomo tratase de avergonzar a la esforzada mujer que acababa de darse el palizón de limpieza con la dichosa prueba del algodón. Antes, incluso, de que tratasen de vendernos un detergente venido del futuro con micropartículas ultrapoderosas que con sus rayos láser vencen a la suciedad… Os digo yo que el jabón de la Abuela gana por goleada a todos estos inventos publicitarios que no son más que la misma fórmula química repetida con distinto colorante y/o fragancia sintética.
Así pues, ¿cómo podemos utilizar el jabón de la Abuela? Pues, grosso modo, de dos maneras distintas: mediante aplicación directa o bien rallándolo y mezclándolo con agua para obtener un jabón líquido. A continuación os dejo algunas recetas e ideas:
Para lavar la ropa:
– Si queremos obtener un jabón líquido para la lavadora, podemos rallar 200 gr. de jabón de la abuela (no tiene por qué ser a mano, se puede hacer con cualquier trituradora o robot de cocina) y disolverlo en 2 l. de agua caliente. Primero lo mezclamos, removemos y dejamos unos minutos para que el jabón se vaya ablandando, y luego le pasamos la batidora para acabar de disolverlo bien. Para terminar, le añadimos unas gotas de algún aceite esencial que nos guste (yo suelo utilizar romero y lavanda), volvemos a batir y envasamos (podemos reciclar cualquier envase de esos de detergente que tengamos por ahí). Se utiliza como cualquier otro detergente líquido, de hecho es bastante concentrado (si lo queremos más “ligero”, basta con que aumentemos la proporción de agua al elaborarlo).
– Por supuesto, para lavar a mano se puede emplear directamente la pastilla de jabón. También si tenemos ropa con manchas difíciles podemos frotarlas con el jabón antes de meterlas a la lavadora.
Para lavar la vajilla:
– Por mi experiencia, he comprobado que no hay mejor lavavajillas que la pastilla de jabón de la abuela. Yo la utilizo directamente, es decir, la froto sobre el estropajo humedecido y listo. Hace bastante espuma y con esto se friegan muy bien los cacharros.

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1, 1.5, 1.75, 2, 2.25, 2.5